International Piano Festival

Rafael Ireta Balleza

A los 11 años me dio varicela y mi tío abuelo me enseñó a tocar los palillos chinos durante las vacaciones. En cuanto fue posible tomé mi primera clase de piano en Cancún. Ahí conocí a quien hoy representa un pilar indiscutible en mi formación, Marcela Battaglia. En sus aulas se aprendía mucho más que música, se aprendía a ser mejor persona y la música es su manera de ejemplificarlo.

Recuerdo que me entusiasmaba mucho cuando llegaba el momento de elegir una nueva pieza, entonces Marcela tomaba una partitura y de la nada lo que estaba en papel se convertía en un sonido armonioso. Durante los ensayos antes de los conciertos, ella siempre reunía a los participantes para escucharnos mutuamente y generar un agradable ambiente de camaradería entre los compañeros. Disfrutaba mucho de ir a esos ensayos de los cuales surgieron lindas amistades que perduran.

Entre las enseñanzas que me marcaron están las siguientes. No porque seas muy bueno en algo tienes que ser arrogante, al contrario sin importar nuestra destreza en algo, el ser humilde y amable te hace ya una buena persona. Sin embargo, para ser de los mejores en tu área no hay otro camino que el de practicar mucho. Ahí aprendí a ser riguroso en lo que hago y a no conformarme con menos de lo que sé que puedo dar. También aprendí que el triunfar incluye el alegrarse por el triunfo de los demás.

Aun después de 10 años de mi última clase con Marcela no deja de sorprenderme el equilibrio que veo en ella cuando veo la fuerza, la pasión y el cariño con la que Marcela contesta las llamadas telefónicas, da una clase, organiza un evento o forma a alguien para un concurso. Inclusive tuve el disfrute de presentarme en dueto con ella. Eso sí, lo admirable que uno puede ser no quita los nervios que uno tiene antes de subir al escenario.

En su momento, yo debia decidirme por una carrera profesional, sobra decir que a mi maestra de piano le hubiera encantado que yo siguiese profesionalmente en el mundo de la música, pero también me apoyó incondicionalmente cuando decidí estudiar gastronomía. Lo cierto es que la música y el piano nunca se han apartado de mí, como tampoco lo ha hecho mi maestra Marcela.

Semblanza

Rafael Ireta Balleza, cocinero de profesión y pianista de corazón es originario de la ciudad de México, a la edad de 4 años se muda con su familia a Cancún. Comienza a estudiar piano a la edad de 12 años en la casa de la cultura de Cancún con la profesora Marcela Battaglia. Participó en encuentros musicales locales entre los cuales figura la Orquesta de Cámara de Cancún. Representó al estado de Quintana Roo dentro del concurso nacional cultural de escuelas secundarias técnicas en Chihuahua. Participa en Monterrey del primer concurso de jóvenes pianistas Parnassós 2008. Comienza estudios de cocina en el Conalep y posteriormente cursa la carrera de gastronomía en la Universidad del Caribe de Cancún. Durante sus estudios realiza intercambios académicos en Costa Rica, España, Brasil y Canadá.

En su alma mater promueve la música con un programa de radio semanal sobre música clásica y con un taller sabatino de apreciación musical. Idea e inaugura los “Conciertos de luna llena” en la Universidad del Caribe.

Posterior a su licenciatura forma parte de la Fondation Turquois con la beca de cocina en el principado de Mónaco donde consigue fusionar sus dos pasiones, la música y la gastronomía tocando piano y cocinando en la recepción de la gala del Lycée Technique et Hôtelier de Monaco. Así mismo dirige un concierto didáctico sobre la importancia de la música en la restauración en la casa de la cultura de Tabasco en la ciudad de México.

Fue beneficiario de la beca Conacyt por el estado de Quintana Roo para estudiar una maestría en ciencia y tecnología de alimentos en la universidad Laval de Quebec, Canadá donde nuevamente reúne sus pasiones en una emisión de radio con la sección “Recetas Musicales, el sabor de la música”. Su especialidad en el desarrollo de recetas de panadería rica en fibra y sin gluten le llevan a fundar en las residencias universitarias de esta universidad una panadería comunitaria “Goûte ton propre pain” con el fin de promover la convivencia entre estudiantes de diversas nacionalidades así como difundir la ciencia de una sana alimentación al ritmo de alguna obra de Chopin.