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Luis Miguel Ayala Márquez

Lic en Música y Relaciones Internacionales

Mi primera incursión musical fue poco después de mudarme a la ciudad de Cancún cuando tenía 12 años. Todo empezó tocando música pop en el teclado de un vecino. Mi gusto por el instrumento creció y al poco tiempo mis papás me regalaron un teclado y eventualmente un piano. Con mucha emoción me aventuré en un proceso de auto enseña en línea. No obstante, mi curiosidad y deseo por un aprendizaje mas didáctico nos llevo a mi y a mi familia a una búsqueda de educadores en una ciudad que nos era desconocida y que tenia fama de carecer en muchos aspectos culturales. Por consecuencia, me inscribí y estudié teclado por algunos meses en la escuela de música Yamaha Cancún. Posteriormente pase por múltiples educadores de música, aprendiendo diferentes métodos, estilos y géneros musicales, pero ninguno me convenció. Continúe mis estudios por un breve periodo bajo la tutela de la violinista Adrianne Fisher. Sin embargo, al cumplir 15 años, me di cuenta de que quería que la música fuera algo mas que solo una actividad extracurricular. Estaba decidido a estudiar una carrera universitaria en música. Fue entonces cuando mi maestra Fisher recomendó que continuará mi educación en piano clásico. Mi búsqueda por educadores volvió a empezar, hasta que después de múltiples recomendaciones conocí a la Profesora de Piano Marcela Battaglia.

Aquel día, Miss Marcela me invitó a su estudio para explicarme sus métodos de enseñanza, filosofía musical y conocer mis intenciones con la música. Yo le expliqué que mi objetivo era estudiar una carrera relacionada con la música preferentemente con composición, un arte con el que de manera inocente coqueteaba. Al terminar, me pidió que tocara lo que quisiera en el piano para medir mis conocimientos. Decidí tocarle una pieza que yo había compuesto para piano y la pieza de “Requiem for a Dream.” Cabe mencionar que yo no tenia técnica pianística, ni amplio conocimiento en música clásica. Mi conocimiento musical era una combinación dispersa de múltiples ideas sobre armonía, como descifrar una partitura y piezas que había memorizado de música pop y bandas sonoras. Además, estaba muy influenciado por tutoriales de YouTube, improvisación, y diferentes ideas musicales provenientes de múltiples fuentes y educadores. Cuando termine de tocar, Miss Marcela mencionó que claramente no tenía educación clásica, ni técnica pianística y que, por mi pasado musical, el proceso de enseñanza iba a ser desafiante para ambos. Mas allá de eso, recalcó que era poco realista pensar en poder estudiar música como una carrera universitaria con solo 3 años restantes antes de que acabara mi preparatoria. Esto debido a dos razones que lo impedían. La primera era que no inicié con educación tradicional de música clásica a una edad temprana. Asimismo, el segundo desafío yacía en ¿como enseñar a alguien que ya tenia influencia de múltiples fuentes, como pintar un lienzo que no esta en blanco, sino uno que tiene pincelazos de estilos y artistas diferentes?

Estas razones me persiguieron por los siguientes años que continúe mis estudios con Miss Marcela, pues no solo complicaban mis sueños, sino que por veces los desalentaban. Sin embargo, siempre aprecié la crudeza y sinceridad con la que se comunicó conmigo y en consecuencia encendió en mi una gran motivación para luchar contra corriente y tiempo. Además, me di cuenta de que su carácter y su estilo de enseñanza basado en disciplina minuciosa era el camino que debía tomar si quería alcanzar mi objetivo de estudiar una carrera en música.

Recordando otra anécdota de esa primera reunión cuando me inscribí en su Escuela, Miss Marcela me dió un primer desafío que nunca olvidaré. Me encomendó a aprender una pieza y me dijo que tenía que aprenderla y tocarla para cuando volviera a mi primera clase, me dio un día. Con mucho trabajo y motivación aprendí la pieza de la partitura que me dio y se la presenté al día siguiente, fue un desastre. Había aprendido las notas, pero choque con una pared con la seguiría chocando y con la batallaríamos por corregir juntos, profesora y estudiante, por los siguientes tres años. Como dijo Miss Marcela aquella vez, y como me diría innumerables veces mas, «¡Tiempo, tiempo, tiempo!»

Indudablemente, mi experiencia en la Escuela de Piano de Marcela Battaglia fue desafiante, pero sumamente enriquecedora en múltiples facetas, no solamente en aspectos musicales. Miss Marcela me enseñó música y me ayudó con mi preparación para entrar a la facultad de música. Pero también fue una amiga que me escuchó y aconsejó innumerables veces durante mi adolescencia. Además, reforzó en mi la importancia de la disciplina a través del arte. Cualidad que me ha servido y servirá por toda la vida. En su escuela también tuve la oportunidad de estudiar por un breve período clases de solfeo y vocalización bajo la tutela de la maestra Mildred Soto. Conocimientos que acumulados con lo que aprendí con Marcela fueron clave durante mi carrera universitaria. Hechos que me recuerdan una frase que se encuentra grabada en el majestuoso edificio gótico de “Dodd Hall” en la Universidad Estatal de Florida que dice así:

“Half of the knowledge is to know where to find knowledge”
“La mitad del conocimiento es en saber en dónde encontrar el conocimiento”

Semblanza

Después de graduarme de la preparatoria en CUAM Cancún decidí seguir mi carrera universitaria en el extranjero, algo que con mucho apoyo de mi familia fue posible. Entré a la Universidad Estatal de Florida como estudiante internacional sin carrera declarada. Durante este período decidí entrar al club del Modelo de las Naciones Unidas (MUN) de la universidad con el propósito de mejorar mi currículum y hacer nuevas amistades. Ya que durante mi preparatoria estuve en el club de MUN, que creció en mi un gran interés por la política internacional y el debate.

Esto me llevo a mi primera conferencia en Estados Unidos que fue en el Modelo de las Naciones Unidas del Estado de Florida (FMUN) en Gainesville, donde gané una mención honorífica. Por consiguiente, fui enviado para competir en Modelo Regional del Sur de las Naciones Unidas (SRMUN) en Atlanta, donde gané el premio al mejor papel de posición y una mención honorífica. Premios me dieron la oportunidad de representar a mi universidad y ganar una mención honorífica en la conferencia mas grande de MUN que toma lugar en las instalaciones de la ONU en Nueva York y donde participan representantes de universidades de todo el mundo (NMUN). Posteriormente, recibí una beca parcial por parte del Instituto Florida-México para continuar mis estudios en Estados Unidos.

Debido a mis experiencias en el Modelo de las Naciones Unidas decidí declarar una carrera universitaria en relaciones internacionales. Sin embargo, mi pasión por la música me llevó a también audicionar y ser aceptado en el prestigioso College of Music of Florida State University.

Recientemente (Mayo 2020), egresé con ambas licenciaturas y planeo aventurarme a la fuerza laboral con el fin de volver a la universidad para continuar con una maestría en composición musical cinematográfica. Como estudiante de música universitario estuve en la cátedra pianística del Profesor Stijn De Cook y tuve un enfoque en teoría, producción y composición musical. Pueden encontrar mi música en: https://soundcloud.com/luismiayalam1